Proyectos
Nadie puede reconstruir después por qué se tomó una decisión, quién la aprobó o qué datos la sustentaron. Sin un registro documentado, cada desacuerdo se convierte en una discusión de memoria contra memoria.
Cuando las decisiones importantes se toman en conversaciones informales sin dejar rastro escrito, la organización pierde la capacidad de auditar su propio proceso: no puede explicarle a un cliente por qué se ajustó una estimación, no puede defender ante un auditor por qué se aprobó un gasto, y no puede aprender de sus propios errores porque ni siquiera puede reconstruir con precisión qué fue lo que realmente pasó.
Esta subárea tiene 19 puntos de dolor documentados, cada uno con sus kits.