Proyectos
Sin un límite claro de qué incluye el proyecto y qué no, cada solicitud nueva se cuela sin que nadie evalúe su impacto real en tiempo, costo o recursos. El famoso scope creep: el proyecto crece silenciosamente hasta que ya no se parece al que se aprobó.
Cada cambio individual suena razonable — "es solo un ajuste pequeño", "el cliente lo pidió y no queremos decir que no" — pero la suma de esos pequeños "sí" termina desbordando el cronograma y el presupuesto sin que exista un solo punto donde alguien haya dicho "esto ya no es lo que acordamos". El equipo se da cuenta demasiado tarde: cuando el proyecto lleva el doble de tiempo previsto y nadie puede señalar el momento exacto en que se salió de control.
Esta subárea tiene 19 puntos de dolor documentados, cada uno con sus kits.