Proyectos
Las fechas se fijan por presión comercial o por costumbre, no por una estimación basada en datos reales de esfuerzo y capacidad. El resultado es previsible: el cronograma se rompe en la primera semana y nadie puede explicar por qué, porque nunca hubo una base que sustentara ese plazo.
Muchas veces la fecha se define antes de que exista un plan de trabajo: alguien promete "en dos meses" en una reunión comercial, y el equipo técnico recién después intenta encajar el trabajo real dentro de ese marco imposible. Sin datos históricos, sin desglose de tareas y sin margen para imprevistos, cada proyecto se convierte en una sorpresa aunque en realidad era predecible desde el día uno — y la organización repite el mismo patrón de subestimación proyecto tras proyecto.
Esta subárea tiene 19 puntos de dolor documentados, cada uno con sus kits.