Proyectos
Sin criterios explícitos de qué significa "bien hecho", cada persona del equipo aplica su propio estándar — y el control de calidad se convierte en una discusión subjetiva al final, en lugar de una verificación objetiva desde el principio.
Cuando la calidad no se define con criterios medibles desde el arranque del proyecto, cada revisión se convierte en un debate de opiniones: "para mí esto está terminado", "para mí le falta pulir". Ese desacuerdo tardío no solo genera retrabajo, sino que erosiona la confianza entre el equipo y el cliente, porque cada parte llega a la entrega con una vara distinta que nunca se puso sobre la mesa a tiempo.
Esta subárea tiene 19 puntos de dolor documentados, cada uno con sus kits.